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la gran burla para Ferrari. Por semanas se ha argumentado
sobre el destino de las flechas plateadas anglo-alemanas
y esas misma flechas se clavaron en la espalda del presidente
Luca di Montezemolo, en la de monsieur Jean Todt, de
los directivos del Cavallino. Y son flechas que hacen
daño porque están mojadas en el veneno
de la ilógica. No tiene sentido el veredicto
por insuficiencia de pruebas decidido por la FIA y sugerido
por el presidente un poco dictador, Max Mosley.
Max Mosley escucha, se retira, regresa. Su decisión
ya fue analizada por su pensamiento, a este punto evaluar
todas las posibles consecuencias de una condena, no
solo a los equipos interesados, sino la F1 entera. Absuelve
la McLaren, pero dejandole, de aquí en adelante,
la espada de Damocles en la cabeza. La sugerencia de
Mosley - se vocifera muy imperativo - viene apoyado
por unanimidad y solo el italiano Macaluso hace una
pregunta, sin una verdadera respuesta, «como es que
Coughlan no haya sido todavía despedido...».
LA SENTENCIA BURLONA. Después de seis horas,
de las cuales solo media hora dedicada a la sentencia,
he aquí la decisión: «McLaren
estaba en posesión de informaciones confidenciales
de Ferrari. Sin embarrgo no hay pruebas suficientes
de que estos datos hayan sido utilizados para interferir
de manera incorrecta con el Mundial F1. De aquí
la decisión de no aplicar ninguna penalización.
"Pero si en el futuro se encontraran
evidencias de que esa información de Ferrari se ha utilizado
en detrimento del Campeonato del Mundo, nos reservamos
el derecho de invitar de nuevo al equipo Vodafone McLaren
Mercedes para que comparezca ante este Consejo, donde
se enfrentaría a una posible exclusión no sólo del Campeonato
del Mundo 2007, sino también del Campeonato 2008".
Pues luego lanota que nos hace reir un poco: «El
WMSC también invitará al Sr. Stepney y al Sr. Coughlan
a que presenten alguna prueba por la que no deberían
ser vetados del automovilismo internacional durante
un largo periodo de tiempo,...». Mosley y el
global thinking han dado su golpe.
Y ahora el concepto es simple: substraer documentos
y secretos ajenos no es robo. Pero el show está
garantizado.
Fuente: Il Giornale
Foto: Gazzetta dello Sport
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