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Ya lo había dicho en su primera salida oficial
con el escudo del cavallino cocido en su pecho: "Hay
muchas espectativas acerca de mi, Ferrari en Italia
es algo special. Pero yo no soy Michael Schumacher y
haré las cosas a mi manera. No siento ninguna
presión por ocupar su puesto, es la misma de
cuando, después de un año con Sauber,
pasé a McLaren. Puedo solo decir que daré
lo mejor de mi, y espero sea suficiente".
Y bastó tan solo el primer GP del año
para barrer todas las dudas de los últimos escépticos:
una carrera perfecta, rapidisimo al principio cuando
servía crear el mayor margen posible sobre sus
adversarios, controlar en el final, cuando ya contaba
llevar a casa su F2007 para enchufarse con su 10ª
victoria en carrera, pero sobre todo la primera con
la Rossa.
En el pasado Raikkonen fue blanco de acusasiones por
ser un piloto rapidisimo pero muy poco calculador, no
siempre capaz de tomar la decisión apropiada.
El domingo demostró lo contrario y en las condiciones
más díficiles: antes de partir su radio
tuvo una avería, él se podia comunicar
con el box pero no viceversa. Obligado entonces a correr
"solo", Kimi no solo fue rapidisimo sino también
se controló, un pequeño error personal
en la 46 pero que no comprometió nunca su liderazgo
en carrera y fue capaz de responder a sus adversarios
con vueltas y más vueltas rápidas y tuvo
la habilidad de admininistrar su coche al final de carrera
manteniendo buena ventaja sobre su directo rival.
Hasta ahora, la Ferrari es superior de los demás
monoplazas y será interesante ver que sucederá
en Malasia, cuando Massa no sea restringido a una carrera
en handicap desde el fondo de la parrilla. En la espera
de ver la reacción, sobretodo de McLaren, ya
el mundial vive un duelo entre los pilotos del Cavallino:
Massa autor de una gran carrera en Melbourne, sabe que
no puede conceder mucho espacio al finlandes para no
ser en las primeras carreras el segundo de Kimi. Ya
veremos bonitos duelos sin darle mucha ventaja a los
directos adversarios.
Fuente: La Gazzetta dello Sport
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