| El día 1 de enero de 1938
Alfa Romeo anunció su intención de hacer correr directamente su propio equipo
de competición bajo el nombre de Alfa Corse. Simultáneamente, se propuso a Enzo
Ferrari que continuara su actividad en la nueva estructura con el título de Director
Deportivo. Su firma en la parte inferior del contrato activó una bomba de acción
retardada que, en noviembre de 1939 provocaría la marcha de Enzo Ferrari y de
algunos de sus más próximos colaboradores como Luigi Bazzi y Alberto Massiminio.
Pero así y todo, los origenes del conflicto eran mucho más
profundos: Ferrari no se hallaba dispuesto por más tiempo a ser un subordinado.
Por si ello no fuera suficiente, se hallaba convencido de que si se trabajaba
demasiado tiempo para una misma empresa, quedaba afectada la capacidad creativa
y de iniciativa. Finalmente, se hallaba motivado por un espíritu de revancha
comprensible. Los Dirigentes de Alfa Romeo le habían prohibido construir,
y hasta hacer correr, un coche que llevara su nombre durante los siguientes cuatro
años. Ello no resultó ser una barrera infranqueable. En Modena
Enzo Ferrari, fundó una sociedad aparentemente anonima "L'Auto Avio
Costruzioni" y para participar en las Mil Millas de 1940, realizó
dos hermosos spider tipo 815 carrozados por Touring. Aquellos coches se parecian
extrañamente a los Alfa Romeo 2300 6C. El día 14 de julio de 1951
cuando al volante de un Ferrari 375 F1, Froilán González, conocido
como "el toro de la Pampa", logró la victoria en el Gran Premio
de Gran Bretaña derrotando a los Alfetta 159, invencibles hasta aquel momento,
Enzo Ferrari no dudó en declarar: "He matado a mi propia madre".
El primer motor doce cilindros que llevó su nombre vio luz en 1946.
Quienes lo diseñaron fueron el motorista Gioachino Colombo y el ingeniero
Luigi Bazzi. Se trataba de una unidad de 1500 centímetros cúbicos
en la que cada cilindro contaba con tan sólo 125 cc de capacidad. Y ello
fue lo que dio nombre a dicho motor: 125. Algo que poco tenía que ver con
los esquemas austaros y propios de los tiempo postguerra. Pero dispuesto a apostar
por el futuro, Ferrari poseía unas evidentes cualidades de visionario.
Había valorado en su justa medida las cualidades de los motores de doce
cilindros, se habia enamorado del canto de los doce. Para él representaba
la interpretación italiana de una mecánica sofisticada y de élite. iEnzo
Ferrari! Nada parecía afectarle. Y cuando el 18 de junio de 1969 Giovanni
Agnelli, el dueño del poderoso Grupo Fiat, adquirió la mitad de
las acciones de su sociedad, relegándole al cargo simple de gobernador
de aquello que había sido hasta aquel momento su imperio, el personaje
conservó todo su vigor, toda su energía, todo su brillo y aura.
Y su conferencia anual con la prensa fue lo que había sido siempre, un
encuentro con un monumento viviente. Una entrevista cara a cara podía
semejarse a una audiencia. Principe renacentista transportado al siglo XX, supo
sacar provecho de las enseñanzas de Machiavelo. |